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diego 1 year ago
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diego 1 year ago
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diego 1 year ago
BTC2 Shitcoins y Shitcoiners Sobre la diferencia entre Bitcoin y criptos A diferencia de Bitcoin, que es un commodity y una moneda digital necesaria para quien quiera conservar el valor de su trabajo y promover una sociedad menos cruel, la gran mayoría de las ya más de 20 mil “criptos” son estafas. Si bien son presentadas al público como monedas, en realidad son productos financieros ofrecidos por empresas privadas del sector DEFI a clientes inversionistas, con el fin de brindarles una ganancia de corto o mediano plazo. Para comprobar esto, basta con revisar sus whitepapers. La aproximación de la propia Comisión de Bolsa y Valores de EE. UU. (Securities and Exchange Commision o SEC) también es reveladora. Su posición – que es conocimiento común entre entendidos pero algo que permanece oculto en los medios mainstream – es que, a excepción de Bitcoin, todos los criptoactivos son “valores” (según la terminología del mercado financiero). Aplicarles el Test de Howey también es una forma fácil de comprobarlo. En todos los casos, excepto en el de Bitcoin, el resultado es que estas tokens han sido ofrecidas por empresas privadas a clientes, con el objetivo de gestionarlas de tal manera que se genere una ganancia en el corto o mediano plazo. En el sector DEFI, el término “descentralizado” genera una confusión, ya que para que un activo sea descentralizado no basta con que no sea emitido por un banco central; también es necesario que ninguna organización lo controle, ya sea pública o privada. Cuando un activo es controlado por una organización, esta tiene autoridad sobre la emisión del mismo y decide cómo, cuándo y cuánto se emite. La descentralización, en cambio, requiere que no haya ningún actor con mayor poder de decisión sobre las reglas de emisión de unidades. En el caso de una moneda, la emisión, además, debe costar trabajo y, por ende, debe poder ser realizada por cualquier persona que se dé el trabajo de gastar el recurso subyacente. En el caso de Bitcoin, dicho recurso es la energía eléctrica, a través de la cual se minan bitcoins. Por otro lado, las también llamadas shitcoins, como productos financieros ofrecidos por empresas, no son monedas; ya que su emisión se realiza mediante la aprobación de una autoridad – las autoridades de la empresa, quienes simplemente acuñan las tokens. Al igual que con los billetes fiat, no se trata de dinero, sino de deuda. Esta es la diferencia fundamental entre el mecanismo de consenso Proof of Work, utilizado por Bitcoin, y el mecanismo Proof of Stake, usado por las shitcoins. En PoW, la prueba de la validez de la emisión es que el emisor ha gastado energía eléctrica en la aplicación de fórmulas matemáticas complejas, pero exactas, objetivas e inmutables y, sobretodo, de acceso abierto para cualquier persona, sin restricción alguna. Es la necesidad de gastar energía lo que permite que el mecanismo de consenso PoW sea descentralizado: cualquier puede hacerlo. Esto permite la competencia en el sector que, al seguir reglas matemáticas imposibles de cambiar por ninguna autoridad y conocidas (aunque sea potencialmente) en detalle por todos, genera un mercado libre de minado y emisión de bitcoins. En PoS, en cambio, la prueba ofrecida para validar la emisión es la autoridad de uno de los actores del sistema, la cual se obtiene por la participación que tenga en la cantidad de tokens existente, su stake. En el mejor de los casos, como por ejemplo con Avalanche, Litecoin o Monero, estos startups buscan proporcionar alguna innovación técnica a su blockchain, con el fin de ser útiles para algún sector: hacerla más rápida o más amplia, combinar varias blockchains, incluir información de todo tipo, como imágenes o contratos, crear nuevos mecanismos de consenso, darle mayor privacidad o funcionalidades específicas para sectores, etc. En el mejor de los casos, se trata de innovaciones técnicas en las que uno puede apostar haciendo trading, como quien apuesta a los caballos. Algo que no tiene punto de comparación con lo que significa ahorrar en una moneda dura, deflacionaria, auditable y descentralizada: Bitcoin. En el peor en peor de los casos, sin embargo, como por ejemplo con FTX o Terra, se trata de empresas que ni si quiera se dan el trabajo de innovar, crean una blockchain común y corriente, emiten y acaparan una gran cantidad de tokens (hacen un pre-minado) y la lanzan al mercado sobre una campaña agresiva de marketing para conseguir la inversión de especuladores incautos y luego hacerles un rug-pull. El caso de FTX es emblemático debido a que su fundador, Sam Bankman-Fried, robó 8 mil millones de dólares de los inversionistas y los usó para comprar propiedades en paraísos fiscales y para “donar” dinero a Ucrania. En otras palabras, transfirió el dinero a la lavadora de dinero del complejo militar-industrial occidental y financió al partido demócrata para llevar acabo su agenda de demolición económica y cultural. Binance, que incluye un exchange, una token y una infinidad de funcionalidades para la gestión las fichas, y que muchos comparan con una especie de casino, es también un caso emblemático. Su fundador y CEO, Changpen Zhao, se declaró culpable de una serie de cargos relacionados con la venta de valores no registrados. Ahora Binance, al igual que Coinbase, son organizaciones al servicio del cártel bancario global. Peor aún, la gran mayoría de estos “emprendimientos” usan el nombre y el logo de Bitcoin como estrategia clave de marketing, mencionándolo repetidamente en sus plataformas e incluso poniéndolo en primera plana, solo para luego venderles shitcoins a sus clientes. Hay cientos de ejemplos de criptoactivos que arrancan con los mercados alcistas de Bitcoin, colgándose de ella y usando su nombre como si fueran similares por falacia de asociación, y que en el mercado bajista barren con todos los fondos, desfalcando a quienes las compraron y desapareciendo. En el extremo más oscuro de shitcoinland, tenemos empresas como Ethereum o Ripple. Estas organizaciones no solo ofrecen shitcoins y productos financieros con marketing engañoso y bajo los slogan de descentralización y soberanía; sino que, al mismo tiempo, trabajan de la mano con la FED y otros Bancos Centrales para la implementación de las CBDC. Tal como se puede verificar fácilmente en sus websites, están compitiendo para proveerle al cártel bancario global las herramientas necesarias para terminar encarcelar digitalmente a la población mediante el control absoluto del dinero. El caso de las stablecoins casi no vale la pena ni mencionarlo, ya que se trata de blockchains cuyo respaldo es simplemente una reserva de dólares, que les permite mantener el precio 1 a 1 con el USD. Sin embargo, es importante entender que si bien estos productos financieros están siendo promovidos por políticos como una alternativa democrática a las CBDC, esto es absurdo, considerando que los bancos privados que los manejan son los mismos que conforman el cartel bancario que controla a la FED. Plantearlas como una alternativa libre a las CBDC es un ridículo engañamuchachos. Si bien hay criptoactivos, además de Bitcoin, que aplican la prueba de trabajo, como Litecoin o Dogecoin, estos proyectos son solo intentos de reemplazar a Bitcoin; dado que el problema que Bitcoin resuelve, el señoreaje, solo tiene una solución: la creación de un (1) sistema monetario descentralizado basado en prueba de trabajo. Ya tenemos ese sistema, es la blockchain de Bitcoin; y ya se ha descentralizado y capitalizado tanto que, a estas alturas, cualquier intento de reemplazarla es como tratar de opacar al sol con una vela. Ya sea que usan una blockchain innovadora o no, cualquier empresa que venda este tipo de valores y los marketee como “moneda” está estafando. Mejor sería comprar millas de LATAM o puntos de Claro. De ahí que la diferencia que hay entre Bitcoin y las shitcoins sea abismal. Así como lo es la que hay entre los bitcoiners y los shitcoiners. Los bitcoiners ven un problema social, el señoreaje, y lo resuelven mediante una innovación social, la descentralización del sistema monetario, para eliminar a los parásitos financieros. Los shitcoiners ven una oportunidad tecnológica, la popularización de la blockchain, y crean innovaciones técnicas para convertirse ellos mismos en los parásitos financieros. #bitcoin #shitcoins #shitcoiners #pow #pos #proofofwork #proofofstake #castellano #castellanostr #español #españostr #hispanostr #orangepill #endthefed #cbdc #stablecoins
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diego 1 year ago
BTC1 Señoreaje Sobre la monopolización del dinero Si bien el dinero surge como una tecnología libre, factible de ser producida por cualquier persona, hoy en día la emisión de dinero ha sido monopolizada por una mafia global, que le quitó a las personas su soberanía monetaria mediante la violencia y la propaganda. Así, extrae la mayor cantidad de valor posible del trabajo de la gente y, al mismo tiempo, le transfiere a la gente el costo de sus crímenes financieros. En la prehistoria, muchas cosas escasas, durables y fungibles podían funcionar como moneda, como los cereales, la sal, metales, piedras preciosas o talladas, e incluso algunos tipos de conchas o de plumas. Pero con la aparición de los imperios antiguos y en la edad media, el señoreaje – el derecho exclusivo de emitir moneda – empezó a ser impuesto por tiranos, emperadores o reyes, quienes confiscaban el dinero de la gente y a cambio les daban una moneda estándar acuñada con su sello. En 1694 se crea el Banco de Inglaterra, el primer banco central moderno, que se reservó el derecho de emitir la moneda del imperio británico, quitándoselo a las élites locales. Siempre ha sido ambiguo si este banco es una organización privada o pública, habiendo pasado de un extremo a otro en el papel y por posiciones intermedias. Pero siempre ha tenido roles públicos cruciales para la economía, como la regulación financiera, la emisión de moneda o el logro de metas inflacionarias, pero con independencia de los poderes democráticos. A partir de entonces, la gran mayoría de bancos centrales del mundo adopta está figura ambigua entre organización independiente, asesorada por organizaciones privadas, a manera de gremio o asociación, y roles y funciones públicas relacionadas con el manejo macroeconómico de la moneda, los tipos de cambio, etc. Con la independencia de EE.UU., el liberalismo permitió que se retome la práctica de emitir dinero libremente, principalmente en forma de oro y plata minados de forma privada. Durante el siglo XIX, incluso, los bancos privados estuvieron en la potestad de mantener sus propias reservas de dinero y emitir sus propias notas de deuda bancarias (billetes). Aunque estos funcionaban ya con sistemas fraccionarios, donde podían emitir más deuda que sus reservas en dinero real, ganando un interés, se trataba de un mercado libre y basado en la confianza que los clientes podían tener para con los bancos privados. La recuperación del derecho natural de producir moneda de manera libre, sin embargo, no duró más de dos siglos. En 1913, el entonces presidente norteamericano Willson firmó el Federal Reserve Act, también conocido como “The Currency Bill”, diseñado previamente por un cártel bancario, en la famosa reunión de Jekyll Island. Este acta decretó el derecho de señoreaje por parte de una sola organización privada, conformada por el propio cártel: el Sistema de Reserva Federal estadounidense, la FED. Igual que el Banco de Inglaterra, la FED fue presentada de manera engañosa en los medios, como si fuera una organización pública que reformaría el sistema monetario con el fin de evitar futuras crisis; como la ocurrida en 1907 – y que había sido diseñada justamente para justificar la implementación de dicha ley. Después de la Segunda Guerra Mundial, con la creación de las organizaciones de gobernanza global en la década de los 40 y 50, incluyendo el Banco Mundial y el Fondo de Monetario Internacional, se crean también los acuerdos de Bretton Woods para el libre comercio internacional. En estos acuerdos, se estableció que el comercio internacional de petróleo debía ser libre, pero con el dólar estadounidense como patrón de referencia. Durante este período, la FED emitía deuda según lo permitían sus reservas de oro, que previamente había sido confiscadas de la población, por el presidente Roosevelt. Las reservas reservas de oro públicas de otros países también habían sido acaparadas en bóvedas estadounidenses, con la excusa de proveer mayor seguridad que en la Europa de la posguerra. Desde fines de la década de 1940, las notas de deuda emitidas por la FED son el activo de reserva pública más importante del mundo. En la década los 70, el pico de petróleo en territorio estadounidense y la reestructuración del mercado por parte de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) implicó mayor dependencia de petroleo internacional, así como un cambio en su posición de poder. Para solucionarlo, Nixon suspendió definitivamente (aunque en su momento dijo que sería temporal) la convertibilidad de las notas de deuda a oro, dando carta blanca a su emisión por parte de la FED. Desde entonces, EE.UU. viene usando esta deuda para financiar las guerras que aseguren el petróleo barato de otros países y que acaben con amenazas sociales o geopolíticas. Así, en el caso de este dinero fiat monopolizado por el gobierno gringo, los conceptos de “confianza” y “temor” son intercambiables. Señoreaje privado de un cártel bancario, emisión de deuda sin respaldo y un aparato militar-industrial global, en eso se basa el patrón dólar. Si bien está siendo menoscabado por otras potencias centralizadas y por Bitcoin, la alternativa descentralizada, la transición a un nuevo patrón aún está en etapa emergente y las organizaciones globalistas y cárteles bancarios buscan mantener el señoreaje global. Christine Lagarde, presidenta del FMI, por ejemplo, ha señalado a Bitcoin como un “escape” a su sistema de señoreaje. El señoreaje permite que la cantidad de deuda emitida no responda a una mayor o menor demanda del sector productivo, sino a la intención gubernamental de intervenirlo para darle un determinado estímulo; con lo que la inflación no viene de la mano de un aumento de salarios y disminuye la capacidad adquisitiva que uno obtiene por su trabajo. Además, con la persecución fiscal y, en los últimos años, los confinamientos, los pequeños negocios productivos solo pueden ser sostenibles mediante el endeudamiento y los beneficios que obtienen son así transferidos de regreso a los oligopolios bancario, que gozan del permiso de fraccionamiento de reservas. De esta forma, por un lado, absorben las ganancias de la sociedad; pero por otro, los costos en los que incurren los oligopolios son también transferidos de vuelta a la sociedad, cuando estos no pueden responder por sus deudas. Los rescates ocurridos en 2008 a los too big to fail son evidencia de ello, así como el proceso mediante el cual estos adquieren bancos más chicos cuando quiebran, aumentando la centralización del sector. Al 2024, la ciudadanía estadounidense, gracias a sus gobernantes, debe más de USD 35 billones; y la deuda de todos los países del mundo combinados supera los USD 307 billones. Esta situación es tan crítica en las últimas décadas que los milenials y la generación Z, a diferencia de las generaciones previas que accedían más rápidamente a propiedad privada, están atrapados en una carrera interminable, donde a cada paso que dan la meta de la propiedad privada y la estabilidad económica se aleja cada vez más, y la manutención del día a día les exige tener dos o hasta tres trabajos, o incluso el crédito, solo para solo para llegar a fin de mes. Cada ciclo de impresión de notas de deuda sin respaldo añade más y más carga a las futuras generaciones, quienes no tiene voz en el asunto. Y para entender la magnitud exponencial del problema, solo durante la administración Biden, se ha emitido el 40% de todos los dólares que existen actualmente en circulación. El modelo de externalización de costos e internalización de beneficios, aunque es muy deseable en contextos de libre mercado, es socialmente devastador cuando un manojo de organizaciones bancarias lo aplican mediante la manipulación regulatoria. Mediáticamente, la externalización de costos se apoya en discursos socialistas; mientras que la internalización de beneficios, en discursos capitalistas. Ya en el siglo XVIII, Richard Cantillon había descrito a la élite de organizaciones cercanas al banco central, que se beneficia de su posición para recibir dinero fresco del banco central, prestarlo al público a tasas desproporcionadas, y luego recibir aún más dinero público como compensación por la falta de pago. El objetivo de fondo del señoreaje que llevan a cabo los cantillonarios es el saqueo de la riqueza de los ciudadanos: terrorismo financiero. "Está bien que la gente de la nación no entienda nuestro sistema bancario y monetario, porque si lo hicieran, creo que habría una revolución antes de mañana por la mañana" Henry Ford, 1922 A esto se suma la transición a un sistema financiero 100% electrónico. Las Monedas Digitales de los Bancos Centrales (CBDC) se vienen preparando en prácticamente todos los países del mundo y se calcula que su implementación será entre mediados y fines de esta década, aunque podría adelantarse sorpresivamente. El Banco de Pagos Internacionales (Bank of International Settlements o BIS), una organización creada como parte de los Acuerdos de la Haya de 1930, que agrupa a 63 bancos centrales de todo el mundo, incluyendo a la FED, al Banco Central Europeo, etc. es una organización privada sin jurisdicción, es decir que no responde a ningún gobierno específico, sino únicamente a sus propios miembros, a quienes brinda servicios financieros y de consultoría. Agustín Carlsten, actual gerente general, ha dicho que con las CBDC los bancos centrales tendrán control absoluto sobre las reglas de uso del dinero, decidiendo cómo, cuándo y dónde usamos el dinero, o si podemos usarlo en absoluto. La implementación de estas tokens no es algo sencillo, por lo que las élites utilizarán las propias crisis que crean para justificarlas, así como eventos de emergencia sociales, como Cyber Polygon. El objetivo final de la implementación de las CBDC (o su versión “privada” mediante stablecoins) es la de añadirle al señoreaje la capacidad de establecer sistemas de crédito social draconianos, relacionados con iniciativas de ingeniería social como la climática, sanitaria, reproductiva, etc. #castellano #castellanostr #español #españostr #hispano #hispanostr #artículo #señoreaje #dinero #endthefed #bancocentral #patrondolar #bancafraccionaria #fiat #imperialismo #inflación #cantillonarios #terrorismofinanciero #cbdc #totalitarismo