En los últimos 12 años los administradores del estado convirtieron a Venezuela en el segundo país más pobre de la región, con una desigualdad brutal, donde ser universitario es hasta peor que no serlo… sólo estamos por encima de Haití
Con una fe inquebrantable depositada en Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, que la dictadura que oprime a Venezuela abandone de una vez por todas nuestra hermosa y sufrida patria, permitiendo que florezca de nuevo la libertad, la paz y la prosperidad que tanto anhelamos para nuestro pueblo.